El pasado día 8 de octubre mi mujer y yo celebramos nuestros 11 años de casados. Huelga decir que hicimos algo especial ese día, gracias a que almas generosas quisieron quedarse con los niños para poder regalarnos esos momentos especiales (desde aquí, gracias a los suegris). Fuera de lo especial que fue el día por el simple hecho de pasar tiempo juntos, poder hablar sin esas constantes interrupciones de los niños (la palabra "mamá" está ya al borde del colapso de tanto uso) y de pasear sin prisas disfrutando de la compañía uno del otro; me dio por pensar en que quería compartir un poco de lo que es una experiencia para nosotros. NO soy experto. Todavía nos queda mucho a mi mujer y a mí para aprender en la escuela de la vida.
Hemos pasado épocas de todo, imagino que como todo el mundo. Momentos más felices y momentos menos felices, fáciles y difíciles. Esto forma parte de la vida, de las decisiones que tomamos y de una multitud de variables que no podemos controlar. Lo que sí podemos controlar es cómo afrontamos todas esas situaciones y, en el contexto que nos ocupa, en nuestra relación con nuestra pareja.
Hay un punto en común que tienen tanto un hombre como una mujer: los dos han de pensar en el otro. Esto puede sonar muy obvio, aunque personalmente creo que es más urgente que nunca. Vivimos en una época y en una sociedad individualista, que la religión más difundida es la del culto al Yo y donde, sobre todo en el matrimonio y las relaciones de pareja, se tiene muy poca paciencia con la otra persona. Esto está en antagonismo con lo que sugería al principio del párrafo. Quizás eso de los enemigos de la pareja sea un tema para otra ocasión....
En esa búsqueda de pensar en el otro ha de estar una cosa muy clara: se ha de estar "a las duras y a las maduras", como se suele decir por Castilla. Es decir, siendo consecuentes con el estado de ánimo, las circunstancias de la vida y los sentimientos que cada uno pasa en diferentes etapas de la vida. Todo esto unido a que la personalidad del otro no se puede cambiar. Es lo que comúnmente se le llama "la forma de ser". Lo que se puede cambiar es el carácter, las actitudes, las palabras y las acciones. Por lo tanto hay veces que tocará llorar juntos, estar serios, afrontar situaciones difíciles, elaborar proyectos.... Un sinfín de cosas que es imposible tratarlas todas en un artículo como este. Seguro que pensaréis "menos mal"....
Hoy de lo que quiero hablar por experiencia y por investigación propia de muchos terapeutas y consejeros matrimoniales es de algo tan simple que muchas veces es pasado por alto o interpretado incorrectamente. Así que os lo plantearé en modo de pregunta: "¿Cuántas veces has hecho sonreír a tu pareja?" Y para que no os hagáis una idea equivocada vamos a ver unos cuantos puntos acerca de lo que NO significa:
* Hacer chistes
* Hacer el payaso o payasadas
* Bromas
* Dar un regalo
* Ceder en un punto concreto
* Cumplir una ilusión que él/ella tenía de hace tiempo
* Hacer el payaso o payasadas
* Bromas
* Dar un regalo
* Ceder en un punto concreto
* Cumplir una ilusión que él/ella tenía de hace tiempo
Todas estas cosas pueden formar parte de hacer sonreír a tu pareja, pero no son objetivos en sí mismas. Estoy hablando de esa sonrisa franca, especial y única que seguramente todos sabéis y habéis visto en alguna ocasión (eso espero), y que podéis recordar de algún momento de vuestra vida juntos. Esa sonrisa sale a veces sin decir ni media palabra, sólo con un gesto o con una mirada. Si os resulta difícil recordar algo así, ¡con más urgencia deberíais intentar practicar!
Ahora bien, como la manera de procesar las cosas es bastante diferente en los hombres que en las mujeres, me gustaría poder decir algo a cada uno:
Hombres
Cuando tratamos de hacer sonreír a nuestra pareja, muchas veces cometemos un error común que puede tener diferentes vertientes, pero que todas se resumen en un concepto básico: esperamos resultados. Creemos que si hacemos algo bien debemos obtener algo a cambio que, dependiendo de nuestro estado anímico, personal y psicológico; puede variar en el lo práctico pero no en la motivación. Puedes esperar que te resulte en tiempo de soledad para poder dedicar a tus cosas (consola, películas, salir con los amigos, hobbys....), dinero o aprobación para hacer un proyecto que tienes en la cabeza o, lo que en seguida pensamos como hombres (reconozcámoslo): una buena sesión de sexo. Pero TODO esto no funcionará si quieres hacer sonreír a tu mujer.
Las mujeres tienen un sexto sentido para poder ver cuándo un hombre hace las cosas de verdad y cuándo lo haces por conseguir algo. La clave de hacer sonreír de verdad a una mujer es estar dispuesto a no obtener ningún tipo de resultado, ni siquiera la sonrisa misma en un principio.
Las mujeres tienen un sexto sentido para poder ver cuándo un hombre hace las cosas de verdad y cuándo lo haces por conseguir algo. La clave de hacer sonreír de verdad a una mujer es estar dispuesto a no obtener ningún tipo de resultado, ni siquiera la sonrisa misma en un principio.
Mujeres
Vosotras también tenéis vuestro talón de Aquiles cuando se trata de hacer sonreír a un hombre. Normalmente creéis que por ofrecer lo que los hombres piensan más, el sexo, ya está bien. Ya habéis cumplido con vuestra parte, ahora es momento de que os atienda como os corresponde. Esto NO es así.
Generalmente se puede llegar a creer que justamente por eso los hombres en general son superficiales y no tienen mucha profundidad. Por favor, creedme cuando os digo que incluso el más superficial de los hombres puede llegar a percibir cuándo una mujer busca hacer sonreír a un hombre de verdad y cuando lo hace por conseguir algo (sí, incluso en el sexo; ¿te sorprende?) que puede ser tiempo, atención, dinero, compras y.... puedes alargar la lista todo lo que quieras.
En este punto te he de decir que si no estás dispuesta a hacer sonreír de verdad a tu pareja has de estar dispuesta a no obtener nada a cambio. Fíjate que no te digo a obtener la sonrisa, porque una mujer tiende más a entregarse de forma altruista más fácilmente que un hombre por lo que seguramente entendéis lo que quiero decir de una manera más clara.
Un error común femenino es la manera de acercarse. Vosotras tenéis la tendencia (generalmente) de acercaros e intentar hacer sonreír a un hombre de la manera que a vosotras os gustaría que os hicieran sonreír. Y, claro, no todos pillan las sutilezas y los detalles.De la misma manera nosotros cometemos el error de ir tan directos que no tenemos el tacto para haceros sonreír y ya no digamos de los detalles, eso es un mundo que es completamente desconocido para la gran mayoría.
En fin, como conclusión a este tema quisiera dejar un mensaje animador: no se nace aprendido, hay que aprender a base de intentar una y otra vez que la persona que más quieres sonría. Y si esto es una experiencia del pasado y ahora estáis pasando por un bache, os aseguro que la mejor manera de solventarlo es volviendo a sonreír.