Los que se aventuran a emprender en el complejo mundo del mercado o el mundo empresarial son personas que tienen un gran espíritu de iniciativa. Pero los que nos aventuramos a emprender sin tener un gran capital o prácticamente sin dinero o recursos nos encontramos con muchos obstáculos que a veces hacen que nos sintamos como Don Quijote luchando contra los molinos de viento. Decidme la verdad, ¿no os habéis sentido así nunca?
Para poner por escrito las dificultades no voy a decir cosas generales, ya que creo que de generalidades y personas que dicen frases huecas y sin sentido para la persona que lee o escucha ya está el mundo lleno de "gurús", "expertos" y demás personajes. Entonces voy a hablar de lo que me encuentro yo en mi rutina. Vaya por delante que no comparto esto por dar pena, para hacer un club de quejas o para criticar a otros. Simplemente es para responder a estas personas que dan por sentado que puedes hacer cosas que son básicas, pero que si empiezas realmente de cero no es tan fácil.
Mi proyecto empresarial (por llamarlo de alguna manera) es que soy Gestor Comercial multicartera. Esto implica que tienes varios tipos de productos con sus catálogos, tarifas y estrategias, todas diferentes. Para gestionar todo esto me veo en la necesidad de tener un ordenador. Primera dificultad que se presenta. Felizmente, un amigo me pasa un portátil que no usaba y que no le iban los puertos usb. Bueno, consigo arreglarlo de manera que le van los usb. Primera dificultad solucionada. Instalo los programas básicos para no cargarlo mucho y me pongo manos a la obra. Mailing, publicidad, seguimiento de clientes, hacer catálogos.... Aunque el ordenador va a manivela voy consiguiendo trabajar. ¡Bien!
Después te encuentras con la siguiente dificultad al concretar reuniones de presentación de producto: ¿cómo lo presentas? Mover el portátil para hacerlo queda mal delante de los clientes porque, a parte de no ser un ordenador muy actual, existe el riesgo de que al moverlo demasiado de acá para allá se caiga, se rompa la pantalla en un toque y un sinfín de situaciones peligrosas para la integridad del ordenador y para la salud de propietario. ¡No está la cosa para bromas! Si vas con papel, te miran de arriba a abajo como si salieras de la época prehistórica. Lo normal en casi cualquier empresa hoy en día es llevar una tablet que para enseñar fotografías, hacer presentaciones de producto y demás cosas comerciales que te abre muchas puertas y recursos. Sinceramente he de decir que estoy buscando cómo hacer. Hasta ahora lo he ido parcheando como he podido.
Otra dificultad es la urgencia. Quienes emprenden sin tener cargas familiares no tienen esta dificultad. En el momento en el cual escribo, estoy oficialmente en el paro cobrando una prestación que me dura unos meses, pero que ni por asomo cubre las necesidades económicas de mi familia (somos 6, 4 de los miembros son mis hijos) para vivir. Mención a parte el hecho incongruente de que el Estado te paga a día 10, cuando lo más tarde que pasa cualquier recibo es el día 5 de cada mes. Con lo cual o tienes un fondo o si no empieza a acumularse deuda de una manera irremediable e inexorable. Así que te encuentras con la necesidad imperiosa de generar ingresos para cubrir las necesidades de una familia y, por otro lado, la necesidad de invertir tiempo, esfuerzo y dinero en ocasiones. Entonces te abocas a coger trabajos que te permitan compatibilizar las dos cosas porque la vida es tan testaruda que se acaba imponiendo por su propio peso.
Entonces surge otro inconveniente: cómo hacer para abarcarlo todo y cuándo dedicar tiempo a qué. Antes he dicho que tengo familia. No veáis las florituras que tengo que hacer a veces para realizar una llamada de negocios o para contestar una llamada de un cliente sin que por ello afecte que cuatro niños estén en el cuarto de al lado jugando. Cuando es en horario escolar, no hay problema. Pero cuando están en casa es complicado. Es cierto que en este país todavía no hay la mentalidad que depende qué profesiones puedas trabajar desde casa, cuando en otros países es perfectamente normal...
Lo que ocurre es que no es solamente lo que pueda pensar un cliente, un proveedor o un posible cliente que estás intentando ganar. Muchas veces necesito silencio para poder concentrar toda mi energía, inventiva y concentración en la persona que me está hablando. Eso me asegura poder estar al 100% por la persona que está al otro lado. Entonces intento agrupar todas las llamadas en el tiempo en que sé que puedo hacerlo con calma.
Pero no es solamente hablar por teléfono. También he de hacer mis propios catálogos, redactar mails, escribir el blog, repasar cuentas bancarias, hacer transferencias, modificar tarifas y preparar entrevistas y presentaciones. Por lo expuesto anteriormente acabo encontrando la única solución que me va mejor para trabajar: dedicarme a ello sobre todo en la noche. Cuando todo está en calma. Claro, eso afecta a mi descanso, al de mi mujer y las veces que he tenido la oportunidad de trabajar, de tener que hacer un esfuerzo titánico para mantener el equilibrio. ¿Cómo lo llevo? Bueno, hay veces que el cuerpo humano te da unas señales y a mí me ha pasado de llegar un viernes después de trabajar de noche, hacer gestiones por la mañana y mediodía y llegar por la tarde sobre las 5 o 6, tumbarme y no despertarme hasta media mañana del día siguiente....
Quedan más dificultades, pero tampoco quiero aburriros. Tal vez lo dejamos para el siguiente artículo. Es verdad que todo esto puede sonar ridículo para algunos. Pero otros podrán identificarse conmigo. Si te lo tienes que hacer todo en un principio y sin recursos es más difícil. Si tienes dinero y lo sabes invertir bien, generalmente se cumple la máxima de que "el dinero llama al dinero".
No obstante, quiero decir también que cada cliente abierto, cada operación cerrada y que da rendimiento es una fuente de satisfacción que te anima e impulsa a seguir adelante, a seguir haciendo las cosas lo mejor posible y a dar el 200% por tu negocio, por tu marca, por tu familia y por obtener mejores resultados.
Continuará....