jueves, 30 de enero de 2014

Estos tiempos que corren...

Sí, ya sé lo que me diréis: que es rizar el rizo, que ya hay suficiente gente que se queja, que por mucho que uno escriba por aquí no conseguirá cambiar nada... Tal vez.... o tal vez no. Creo que es bueno intentar percibir las cosas y la situación actual de muchos hogares, familias y personas hoy en su perspectiva realista, sin tapujos, encubrimientos ni condescendencias, sino a cara descubierta. Como uno de esos cuadros impresionistas.

Tal vez pensemos que esto ya lo hacen los comunicadores, los reporteros y la gente que sale por la tele. Estoy en desacuerdo. Esa es una parte de la película. La otra parte la vivimos cada uno de nosotr@s en nuestro día a día. Y tampoco vamos a pretender señalar lo que otros hacen mal, las inconsecuencias del gobierno actual de nuestro país o la incompetencia de mucha gente que debería estar para ayudar, pero parece que lo único que hace es todo lo contrario...

Quiero referirme a lo que nos pasa a nosotros, lo que nos está afectando todo esto. Como padre de familia me encuentro muchas veces a mí mismo asumiendo cosas que muchas veces me había prometido no asumir, reaccionando frente a situaciones que luego hace que se me pongan los coloretes de la vergüenza. Esta última vez haciendo algo como la presentación del IVA a Hacienda. Mis hijos no han tenido el padre que necesitaban, mis nervios han estado a flor de piel y mi humor no ha sido precisamente el del Club de la Comedia...

Eso me ha llevado a pensar en el alto nivel de insensibilidad instalado en la sociedad hoy en día. Cada uno mira por su propio interés, incluso en los detalles más insignificantes. También detecto un alto grado de irritabilidad por todo o por cualquier cosa que nos pueda rodear, sean personas, animales, ruidos o qué sé yo. Claro, esto lo vas subiendo en el peldaño de la sociedad y llegas a niveles que nunca pudieras aceptar antes, pero que ahora parece que es el pan de cada día y, lo peor de todo, empezamos a pensar que es ¿¿¿NORMAL???

Creo que viene siendo hora de que vayamos despertando de este letargo que nos impide reaccionar adecuadamente ante la situación de todo un país y parte del extranjero. Lo peor de todo es la indiferencia. Viene siendo hora de que dejemos a un lado las diferencias territoriales, personales, idiomáticas, ideológicas y cualquier otra que me impida (sí, me lo digo a mí también) colaborar en la justa medida para levantar a otros de esta circunstancia. Viene siendo hora de que el empresario no piense tanto en su bolsillo, sino en las familias que tiene bajo su responsabilidad. Viene siendo hora de que el empleado deje de pensar que el jefe se pone rico a su cuenta, sino que si al jefe le va bien, a él también. Viene siendo hora de que echemos una mano al autónomo que trabaja incansablemente para sacar adelante su familia y no pensemos que "ya se buscará las castañas, que para eso es autónomo". Viene siendo hora de que eduquemos a nuestros hijos con la mentalidad de que si a nuestro lado hay alguien que lo pasa mal, en cierta medida somos responsables de ello y hemos de luchar para cambiar eso en la medida de lo posible y de manera justa y equitativa. Viene siendo hora de que hagamos fuerza entre todos en el lugar en el que nos corresponde para poder tener una mejor visión de todo lo que nos rodea y que podamos decir: "yo formé parte de ello"....

Viene siendo hora.... ¿no os parece?

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